No se hablar directamente de la felicidad, no se definirla en un concepto. Pero puedo ir rodeándola en espiral como un camino de montaña, y así abarcarla de alguna manera.
Para empezar podría hablar sobre el lugar físico de su existencia. Tengo una poderosa sensación de que vive en el poniente.
La imagino por Villa del Parque, por Devoto o por Ramos Mejía. Se que está en alguna de esas calles, pero son tantas que no me ubico. El único método que tengo para saber es caminar y caminar y conocerlas intimamente.
Ahora podría hablar del momento del día de la felicidad. Creo que es la mañana. Los sábados de otoño soleado. Recuerdo mi terraza y la pared tibia donde leía y tocaba la guitarra. Pero también podrían ser los viernes a la tarde,la hora de salida de la escuela. O bien puede ser una tarde de primavera, en un día cualquiera de semana, con el aire tibio de brotes. O alguna otra tarde de domingo de otoño caminando por la vereda del sol, pegado casi a los frentes de las casas. Recuerdo que el paso se me hacía cada vez más lento.
No puedo asegurar haberla visto alguna vez, solo tengo sospechas. Creo que se me apareció una vez en las piernas de un pibe que pasaba. También entre el humo del cigarrillo y las risas de unas adolescentes que me ignoraban.
La sospeché en el fondo de una calle que no conocía, en una casita perdida en la lejanía y vista desde el tren a la noche. También en cada una de las lucecitas de un edificio excesivamente lejano, que veía desde un balcón donde vivía.
Y durante mis caminatas nocturnas, la vi con el rabillo del ojo en muchas ventanas iluminadas por la televisión.Y otra vez creo que algo parecido a ella saltó ,cuando las sombras del jardin se movían en tu cara.
Pero ya ven, no tengo pruebas de nada.
Seguidores
Donde crece el dolor, crece el remedio...
lunes, marzo 27, 2006
Pseudo-ensayo sobre la felicidad
Etiquetas:
cuento,
felicidad,
Literatura,
naturaleza humana,
poesía,
vida
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Links
- Blogueratura
- Ciencia de Bolsillo
- Dos manzanas
- Eduardo Berti
- Eduardo Punset
- El señor de abajo
- El viejo desencantado
- Fabián Casas
- genciencia
- Ignoria Biblioteca Hogar
- Javier Marías
- La cofradía
- La Taberna del Mar
- Libro de Notas
- Mal elemento
- Malaciencia
- Menéame
- Neofronteras
- Noticias del cosmos
- Pedro Mairal
- Quien no entiende fragmentos, no entiende nada
- Sandra Russo
- Singularidades
Archivo del blog
- septiembre 2016 (1)
- octubre 2008 (4)
- febrero 2008 (6)
- enero 2008 (27)
- mayo 2006 (6)
- abril 2006 (5)
- marzo 2006 (6)
Etiquetas
- Literatura (23)
- naturaleza humana (23)
- cuento (15)
- vida (11)
- infancia (7)
- misterio (7)
- palabras (7)
- amor (6)
- ego (6)
- muerte (6)
- sabiduría (6)
- Buenos Aires (5)
- Flores (5)
- poesía (5)
- alcohol (3)
- lugares comunes (3)
- marginales (3)
- música (3)
- olvido (3)
- opiniones (3)
- remedio (3)
- sentimentalismo (3)
- silencio (3)
- tecnología (3)
- amistad (2)
- cine (2)
- consuelo (2)
- dolor (2)
- homosexualidad (2)
- sexo (2)
- sistema filosofico (2)
- vejez (2)
- Blas Pascal (1)
- Brokeback Mountain (1)
- Cesar Aira (1)
- Charly García (1)
- Dostoievski (1)
- Emerson (1)
- Fernando Pessoa (1)
- Fitz Roy (1)
- Hölderlein (1)
- Schumann (1)
- T.S. Eliot (1)
- Ushuaia (1)
- anahuasca (1)
- apócrifo (1)
- ayahuasca (1)
- buenos hombres (1)
- esperanza (1)
- eufemismos (1)
- felicidad (1)
- histeria (1)
- ideología (1)
- los endemoniados (1)
- masturbación (1)
- mate (1)
- pesadillas (1)
- sed (1)
- sueños (1)
- taco aguja (1)
- tedio (1)
- tren (1)
- vacío (1)
- vigilia (1)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario