Un puto me dijo que estaba peleado con la vida. Y buscaba desesperado y promiscuo (que es lo mismo) lo que todos sabíamos que no iba a encontrar.
Elsa me dijo que huyó del campo porque no soportaba los atardeceres. No lo entendí entonces. Pero en éstos últimos tres días me entregué al ocaso del sol: de alguna manera te lleva hasta el horizonte para abandonarte en plena oscuridad y resignación.
Cuando más joven creí que el "conócete a tí mismo" me llevaría a una superación transhumana. Sin embargo no se abandona jamás la condición. Como Ulises que entiende que las sirenas mienten y que eso no anula su atractivo.
No pude dejar de mirar al tipo, y no había nada que pudiera hacer más que padecerme.Poseerlo era algo imposible como lo es para la mayoría de nosotros. Ví un perro estropeado buscando afecto entre el caserío, maltrecho y asustadizo por tanto "güira". Me costó acercarme y darle una inútil caricia de consuelo. Le dije algo cursi como : "yo soy como vos".
No pude dejar de mirar al tipo, fantaseé con concretar sabiendo que hay algo que no se alcanza. El amor humano multiplica los dolores, los celos, los pasos del paso del tiempo.
Yo sé, pero un corazón delator me empuja a desertar y volver a la rueda. Hay un lugar del alma al que no se llega. Todos conversamos, pero cada uno es Robinson Ruidoso en su isla solitaria. Hacer ruido no es comunicarse.
Pensaba ésta suite de cosas, mientras el sol se fugaba.

1 comentario:
ey a mi me pasa lo mismo con la lejania....
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