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Donde crece el dolor, crece el remedio...

viernes, enero 25, 2008

Charly García


Llego a casa, después de una jornada como sonidista, y al rato suena el teléfono: una oportunidad para hacerle una nota a Charly García .

Cargamos todos los equipos y salimos varias personas (más de las necesarias por supuesto) hacia su casa.
Llegamos nos atendió alguien que podía ser su representante, un hombre de carácter suave, pasaba los 40 años. Tenia un dejo de servil que manchaba su candidez.
Cuando entramos este señor nos explicó que Charly había salido pero volvía en cualquier momento.
Nos quedamos en el living de la casa, un lugar amplio de forma rectangular con una ventana y un piano blanco pintado con aerosol. Sobre la tapa había una foto de Charly con Fito Páez abrazados y un muñeco de que parecía el eternauta.
Las paredes estaban llenas de graffitis con muestras de admiración y muchos teléfonos de chicas
Había muchos tomacorrientes adosados a la pared, a corta distancia unos de otros.-“será para que pueda enchufar los instrumentos donde se le antoje”- pensé.
El piano y un sofá destartalado dominaban el ambiente.
Todo tenía un aspecto pulcro pero gastado por uso y falta de mantenimiento.
Había también una caja con todo tipo de cables ,hechos una terrible madeja.
Me imaginé a los músicos revolviendo ese cementerio, de madrugada, llenos de alcohol, buscando un cable que conecte no se que , con no se que.
En el mitad de la sala había una puerta que daba a la cocina (lo corroboré después). Desde ahí venían cuchicheos del representante con alguien más. Creo que estaban algo nerviosos, pensando que Charly nos había plantado.
Al rato se abre la puerta principal y aparece García., dice “hola” y se mete en su cuarto.
Hacia mucho calor y , en la ventana abierta junto al piano, el viento agitaba delicadamente la cortina. Yo veía el piano, la ventana y me sentía muy a gusto. Me parecía un lindo rincón del mundo.
Desde la cocina se escuchaba que Charly le protestaba a su representante. Chillaba como un chico o como una vieja, agudo, rápido y caprichoso. Pedía un sándwich y una coca-cola.
Entonces aparece en el living, nos da la mano a cada uno muy amablemente.
Le indicamos donde sentarse ( habíamos preparado la puesta de luces en una banqueta, junto al piano). Le coloco el micrófono corbatero y comienza la nota.
Por una cuestión técnica, Charly tenía que mirar al costado de la cámara donde estaba el notero. Yo chequeaba el sonido con mis auriculares al otro lado de la cámara. Pero como Charly al hablar buscaba una complicidad, me miraba a mi, percibió que era el más interesado. Tuve que mirar para otro lado para no estropear el plano.
Durante la nota se lo notó cómodo y de corazón abierto. Hay timidez infantil en el fondo de sus ojos, en como se mueven cuando explica, o cuando se enfrenta a otra mirada.
Giró la banqueta y tocó un poco el piano: algo que parecía entre Chopin y la introducción de su tema “los dinosaurios”. Es verdad que hay mucho de personaje en él, pero su música es excelente, su forma de tocar, no hay una nota fuera de lugar. Creo que al igual que Borges, entendieron el tiempo en que estamos viviendo. Donde se puede ser un artista en el papel y en las teclas. Y también jugar a un personaje, a escandalizar un poco, a burlarse de las supersticiones de la época.
Antes de la hora hicimos un corte y Charly se fue a otro cuarto. Cuando volvió le tuve que colocar nuevamente el micrófono. Su pecho subía y bajaba, como si hubiera corrido cien metros.
Seguimos un rato más y todo lo que decía era prudente, con un raro sentido común. Me sentía muy cómodo y recordé algo que leí de Charles Bukowski:
“el alma libre es rara, pero la identificas cuando la ves: Basicamente porque te sientes a gusto, muy a gusto cuando estás con ellas o cerca de ellas”
Cuando se le pregunta sus ojos bailan inquietos, conecta cosas en su cerebro y desemboca en una respuesta luminosa. Asusta con los símbolos ¿Hasta cuándo hay que explicar que el dedo que señala a la luna no es la luna? . Se cansó. “Say no more”. La vida es algo serio y también es un juego.
Quizás atrás de ese perfil agresivo haya una persona muy tímida que busca como cualquier otro la aprobación de los demás. Pero Charly tiene un palmo más de inteligencia para hacer del juego un placer, un negocio, y de paso adentrarse en el misterio.

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