Una mañana de verano lo descubrí, a pocas cuadras de la estación de Flores.
Iba cruzando las vías y a un costado, emergiendo sobre un pastizal salvaje y mugriento, una cruz improvisada con dos maderas de cajón unidas con un clavo.
A los pocos días habían cortado el pasto alrededor y colgado en la cruz un rosario maltrecho.
Después apareció un cerco de piedras pintadas de blanco y un banco hecho con cajones y tablas.
Fue un sábado a la tarde la primera vez que vi a los muchachos. Los conocía del barrio. Estaban en los veinte largos, niños en los 90, marginales ahora.
Sucios, vestidos con ropa deportiva de marca lider, pero falsificada y además arruinada.
Las caras brillosas por el sudor del alcohol. Estaban sentados en el banco pasándose una cerveza de litro.
Silenciosos.
Parecían filósofos viendo pasar el tren del sinsentido. Como griegos en el jardín, pero estropeados.
Conjeturo. Un amigo habría muerto atropellado por el tren o por alguna consecuencia de la marginalidad. O algún perro querido. Y masticaban la pena.
No me animé a mirar más, si me hubiera detenido , alguno de ellos se hubiera percatado y me hubieran agredido.
Con los días el homenaje siguió creciendo. Apareció un arbolito. Después un cerco. Alguien mantenía el pasto corto.
Una tarde me detuve junto al santuario, pasó el tren y a través de sus ventanillas se filtró el sol, haciendo que figuras geométricas de luz y sombra corrieran veloces sobre la cruz y las piedras.
Han pasado casi dos años desde aquella vez. El banco del santuario ya no está. Hace largos meses que no encuentro a ningún muchacho meditando ahí.
Solo queda la cruz. El pasto sigue corto y limpio pero gracias al servicio municipal que ahora mantiene todo el terraplén.
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Donde crece el dolor, crece el remedio...
lunes, abril 24, 2006
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lunes, abril 17, 2006
Una pesadilla de infancia se cumple
Se cumplió una de las tantas pesadillas que cargo desde la infancia: quedar descalzo en la calle y tener que volver a mi casa.
La mañana estaba cálida y salí en ojotas hasta la farmacia. Está a siete cuadras . Antes de salir dude un instante: ¿me pongo zapatillas?, pero me dió pereza. A la sexta cuadra paso frente a una escuela y cuando estoy por llegar a Rivadavia rompo neumático. La tira de goma que va entre los dedos se corta. Quedo con un pie desnudo, sigo caminando un par de pasos por impulso. Me detengo. No lo puedo creer, siento una vergüenza espantosa. Miro para todos lados. Retrocedo a recoger la ojota. Me siento en el umbral más cercano. No lo puedo creer. Esto lo soñé un montón de veces. Y ahora es real ¿ que hago ? ¿como vuelvo ?. Volver descalzo por las calles de Flores, con el pie pegando toda la mugre de todas las veredas,. Pienso en la gente que me va a mirar. No puede estar pasando esto. Entonces se me ocurre tratar de reparar la ojota. Saco una llave para agujerear la plantilla, enebro el pedazo de cinta de goma que quedó sano. Me lleva unos quince minutos. La gente me mira, ( al menos es lo que yo creo).
La puerta del umbral donde estoy sentado se abre, me tengo que parar, sale un viejo y me mira, asustado o escandalizado. Yo estoy con mi ojota rota en una mano y con la llave en la otra.
Finalmente la arreglo de una manera tosca, queda tan corta la tira que mi pie no entra, el talón queda completamente fuera de la plantilla. Regreso a casa. (por supuesto que aborto la compra en la farmacia). Voy caminando casi en puntas de pie, para no ensuciar el talón desnudo. Parezco un accidentado.
Paso por la escuela, los adolescentes me miran, más vergüenza.
La ojota aprieta tanto que me pela la piel con el roce. Paso frente a un policía, unos vecinos, un comerciante conocido. No se que cara poner. Me hago el boludo. Exagero la renguera, prefiero que piensen que estoy con algún problema físico, a que descubran que rompí la ojota. Después de una eternidad llego a casa,.
Se cumplió una de las tantas pesadillas que cargo desde la infancia
Y le sobreviví.
La mañana estaba cálida y salí en ojotas hasta la farmacia. Está a siete cuadras . Antes de salir dude un instante: ¿me pongo zapatillas?, pero me dió pereza. A la sexta cuadra paso frente a una escuela y cuando estoy por llegar a Rivadavia rompo neumático. La tira de goma que va entre los dedos se corta. Quedo con un pie desnudo, sigo caminando un par de pasos por impulso. Me detengo. No lo puedo creer, siento una vergüenza espantosa. Miro para todos lados. Retrocedo a recoger la ojota. Me siento en el umbral más cercano. No lo puedo creer. Esto lo soñé un montón de veces. Y ahora es real ¿ que hago ? ¿como vuelvo ?. Volver descalzo por las calles de Flores, con el pie pegando toda la mugre de todas las veredas,. Pienso en la gente que me va a mirar. No puede estar pasando esto. Entonces se me ocurre tratar de reparar la ojota. Saco una llave para agujerear la plantilla, enebro el pedazo de cinta de goma que quedó sano. Me lleva unos quince minutos. La gente me mira, ( al menos es lo que yo creo).
La puerta del umbral donde estoy sentado se abre, me tengo que parar, sale un viejo y me mira, asustado o escandalizado. Yo estoy con mi ojota rota en una mano y con la llave en la otra.
Finalmente la arreglo de una manera tosca, queda tan corta la tira que mi pie no entra, el talón queda completamente fuera de la plantilla. Regreso a casa. (por supuesto que aborto la compra en la farmacia). Voy caminando casi en puntas de pie, para no ensuciar el talón desnudo. Parezco un accidentado.
Paso por la escuela, los adolescentes me miran, más vergüenza.
La ojota aprieta tanto que me pela la piel con el roce. Paso frente a un policía, unos vecinos, un comerciante conocido. No se que cara poner. Me hago el boludo. Exagero la renguera, prefiero que piensen que estoy con algún problema físico, a que descubran que rompí la ojota. Después de una eternidad llego a casa,.
Se cumplió una de las tantas pesadillas que cargo desde la infancia
Y le sobreviví.
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jueves, abril 13, 2006
Sobre Brokeback Mountain
No soy sentimental. Soy bastante racional para juzgar. Pero no en este caso. Me refiero a la película Brokeback Mountain. No puedo juzgarla imparcialmente. Algunas críticas dicen que a ésta relación no se le puede llamar amor, sino pasión intensa, que no hay verdadero interés por la vida del otro, por la familia del otro. Que son demasiado guapos para ser reales ,como modelos de Wrangler.Hay algo de verdad en todo eso supongo, pero la película ha desbordado mi cuadrante sentimental. Fuera de mi momentánea debilidad, pude apreciar un guión impecable, la sutileza de recursos para expresar estados interiores, inclusive sin usar palabras (la danza de atracción-rechazo en el beso del reencuentro ).
La fotografía es bella, la música es simple, pero es la necesaria.
Las actuaciones tienen un nivel de perspicacias que emociona en diferido, sin golpe bajo, emociona a la distancia, en el recuerdo.
Y me hace pensar que eso es el cine , y no esa " resta de todas las artes" como dice Cesar Aira. No es literatura que se ve ,se escucha y se acentúa con pirotecnia.
Estoy conmovido y eso no me pasa. Hay algo que cuenta el film que muchos andábamos necesitando. Tengo la sensación de que Jack y Ennis existen, trascienden la película, como les sucede a algunos personajes de la literatura; me vienen a la mente Sherlock Holmes o nuestro Martín Fierro. Y que en estos momentos están en algún lado, pasándola mal.
La imposibilidad de su amor no es solo social. El enemigo también está adentro.Brokeback Mountain lo muestra de una manera bella, simple y dolorosa. Ennis no acepta vivir su amor. Tiene al pueblo, a su familia, a los granjeros que asesinaron a un homosexual metidos en su corazón. Se mira a si mismo con la mirada de los otros.
Algunos dicen que estamos frente a un nuevo clásico, no lo se, esos son asuntos que le corresponden al tiempo. Probablemente no (si recurrimos a la estadística ...)
Si creo que es una película necesaria, donde no se ridiculiza la homosexualidad (y no está mal hacerlo, pero siempre el mismo chiste...y detrás del chiste hay un templo, decía Pasolini). Acá se la presenta como un matiz más de la naturaleza humana .Jack y Ennis no eligen atraerse, Simplemente es una fuerza , que no representa un peligro ni una conspiración contra nadie.
La fotografía es bella, la música es simple, pero es la necesaria.
Las actuaciones tienen un nivel de perspicacias que emociona en diferido, sin golpe bajo, emociona a la distancia, en el recuerdo.
Y me hace pensar que eso es el cine , y no esa " resta de todas las artes" como dice Cesar Aira. No es literatura que se ve ,se escucha y se acentúa con pirotecnia.
Estoy conmovido y eso no me pasa. Hay algo que cuenta el film que muchos andábamos necesitando. Tengo la sensación de que Jack y Ennis existen, trascienden la película, como les sucede a algunos personajes de la literatura; me vienen a la mente Sherlock Holmes o nuestro Martín Fierro. Y que en estos momentos están en algún lado, pasándola mal.
La imposibilidad de su amor no es solo social. El enemigo también está adentro.Brokeback Mountain lo muestra de una manera bella, simple y dolorosa. Ennis no acepta vivir su amor. Tiene al pueblo, a su familia, a los granjeros que asesinaron a un homosexual metidos en su corazón. Se mira a si mismo con la mirada de los otros.
Algunos dicen que estamos frente a un nuevo clásico, no lo se, esos son asuntos que le corresponden al tiempo. Probablemente no (si recurrimos a la estadística ...)
Si creo que es una película necesaria, donde no se ridiculiza la homosexualidad (y no está mal hacerlo, pero siempre el mismo chiste...y detrás del chiste hay un templo, decía Pasolini). Acá se la presenta como un matiz más de la naturaleza humana .Jack y Ennis no eligen atraerse, Simplemente es una fuerza , que no representa un peligro ni una conspiración contra nadie.
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miércoles, abril 12, 2006
Algo sobre la esperanza
Me levanto de la cama, las palabras esta vez son necesarias. O no. Pienso en la importancia de guardar silencio.Algo crece cuando se calla. Me he quedado estéril de creerme. Ya casi no puedo engañarme.
No tengo un talento para que arrulle mi instinto de supervivencia. Renuncié a la bondad, carezco de astucia (al menos la que tiene aplicación práctica.).
Todavía no logro conciliarme con el tiempo. Lo busco cada mañana al despertar frente al espejo. Busco rasgos, busco algo en las líneas de mi cara que se parezca a los sueños de infancia.
Pero encuentro los contornos cada vez mas extraños, como corriendo lentamente la forma
Debería callar. Me queda una esperanza parecida al hervor del agua.
Se acumula calor,dolor,silencio, y cuando se supera cierto límite hay un cambio de estado. La esperanza del agua.
Miro las personas. ¿quién las sostiene para no sucumbir a la desesperanza?.
El instinto de supervivencia quizás. El mismo que me sostiene a mi. Es cierto.
Pero hay algo más.Creen en algo que no puedo alcanzar,que es irrazonable,que los convierte en únicos e importantes¿ se sienten capaces de reescribir la historia, los clásicos, las leyes del universo, los guiones de cine?.
¿Será eso lo que los sostiene?. Yo vivo para no causarme dolor.
No tengo un talento para que arrulle mi instinto de supervivencia. Renuncié a la bondad, carezco de astucia (al menos la que tiene aplicación práctica.).
Todavía no logro conciliarme con el tiempo. Lo busco cada mañana al despertar frente al espejo. Busco rasgos, busco algo en las líneas de mi cara que se parezca a los sueños de infancia.
Pero encuentro los contornos cada vez mas extraños, como corriendo lentamente la forma
Debería callar. Me queda una esperanza parecida al hervor del agua.
Se acumula calor,dolor,silencio, y cuando se supera cierto límite hay un cambio de estado. La esperanza del agua.
Miro las personas. ¿quién las sostiene para no sucumbir a la desesperanza?.
El instinto de supervivencia quizás. El mismo que me sostiene a mi. Es cierto.
Pero hay algo más.Creen en algo que no puedo alcanzar,que es irrazonable,que los convierte en únicos e importantes¿ se sienten capaces de reescribir la historia, los clásicos, las leyes del universo, los guiones de cine?.
¿Será eso lo que los sostiene?. Yo vivo para no causarme dolor.
martes, abril 11, 2006
Los sueños
El sueño es como la vigilia , extremadamente complejo.
Supongamos que todo fuese al revés; que el sueño fuese la vida conciente. Dormiríamos entonces y soñaríamos un día con la infancia, otro día nos soñaríamos enamorados, otro día asistiendo a un entierro.
Al despertar tendríamos presentes esos fragmentos. ¿Podemos armar la vida con eso?.
Seguramente no, ni siquiera entendemos ahora, que la vivimos de continuo.
Supongamos que todo fuese al revés; que el sueño fuese la vida conciente. Dormiríamos entonces y soñaríamos un día con la infancia, otro día nos soñaríamos enamorados, otro día asistiendo a un entierro.
Al despertar tendríamos presentes esos fragmentos. ¿Podemos armar la vida con eso?.
Seguramente no, ni siquiera entendemos ahora, que la vivimos de continuo.
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