
Había una hilera de árboles
Y pasaba todas las tardes y enhebraba la vista entre las ramas
Nunca se me hubiera ocurrido ser dueño de los árboles
lo único quizás, desear que estuvieran más cerca de casa.
Hasta pasada la adolescencia
me parecía absurdo ser dueño de un árbol
y a veces lo comentaba con la gente
y me sonreían con alguna objeción escondida
que no alcanzaba a descifrar.
Los árboles
eran profundos como el tiempo
Cada vez que pasaba
me ataba a la hilera con la mirada,
y era otoño, verano, invierno,
eran inagotables
“no hay algo mas profundo e inquietante que un árbol “ me decía
Después crecí, crecí más
volví a crecer, después de crecer
dos veces más.
Tengo un negocio, no me va mal
desarrollé un buen olfato
No tengo ni la profundidad ni y el interés
para pensar en el tendal que dejan mis acciones
Me compré un campo
fui a un vivero y elegí decenas de árboles
bastante grandes, no tengo la paciencia
para esperar que crezcan de pequeños
Los hice plantar en hilera,
recordando aquellos árboles de una vez
Entonces me senté a mirarlos
y me aburrí

No hay comentarios.:
Publicar un comentario